ADORACIÓN EL SANTÍSIMO EN UNIÓN CON EL PAPA FRANCISCO
En la Casa de Oración Santa María Reina
Hemos secundado el deseo del Papa.
Un pequeño grupo de personas hemos estado adorando al Santísimo Sacramento de 5 a 6 de la tarde.
Pange,
língua, gloriósi Córporis mystérium.
Sanguinísque
pretiósi, quem in mundi prétium,
fructus
ventris generósi Rex effúdit géntium.
Nobis
datus, nobis natus ex intácta Vírgine,
et
in mundo conversátus, sparso verbi sémine,
sui
moras incolátus miro cláusit órdine.
Cantemos
al Amor de los Amores
cantemos
al Señor,
Dios está aquí, ¡venid adoradores,
adoremos, a Cristo Redentor!
¡Gloria
a Cristo Jesús,
cielos y tierra, bendecid al señor
honor y gloria a Ti, rey de la gloria
amor por siempre a Ti
Dios
del Amor!
Adoremus in aeternum sanctissimum Sacramentum.
Laudate Dominum omnes gentes: laudate eum omnes populi.
Quoniam confirmata est super nos misericordia ejus:
et veritas Domini manet in aeternum.
Gloria Patri, Filio, et Spiritui Sancto: Sicut erat in
principio,
et nunc et semper, et in saecula sæculorum. Amen.
De rodillas, Señor ante el sagrario,
que guarda cuanto queda de amor y de
unidad.
Venimos con las flores de un deseo,
para que nos las cambies en frutos de
verdad.
Cristo en todas las almas, y en el mundo
la paz.
Cristo en todas las almas, y en el mundo
la paz.
Como estás, mi Señor, en la custodia
igual que la palmera que alegra el
arenal,
queremos que en el centro de la vida
reine sobre las cosas tu ardiente
caridad.
Cristo en todas las almas, y en el mundo
la paz.
Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz.
Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz.
Christus vincit, Christus regnat;
Christus, Christus imperat.
Summo Pontifici
et universali Patri
pax, vita et salus perpetua!
Christus vincit, Christus regnat;
Christus, Christus imperat.
Témpora bona véniant!
Pax Christi véniat!
Regnum Christi véniat!
Christus vincit, Christus regnat;
Christus, Christus imperat.
Alabado
sea el Santísimo
Sacramento del altar
y la Virgen concebida
sin pecado original
Celebremos
con fe viva
Este pan angelical
y la Virgen concebida
sin pecado original. NOVENA A SANTA TERESITA POR EL PAPA FRANCISCO
El padre Putigau, sacerdote de la Compañía de Jesús, el día 3 de diciembre de 1925 comenzó una novena en honor de Santa Teresita del Niño Jesús, pidiendo a la milagrosa Santita una gracia importante.
Con esta intención comenzó a rezar durante la novena 24 Gloria al Padre, en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores y gracias concedidos a Santa Teresita del Niño Jesús, durante los 24 años de su existencia terrena. Pidió el Padre, a Santa Teresita que le diera una señal de que su novena era escuchada, y esta señal sería recibir él, de alguien, una rosa fresca y entreabierta. En el tercer día de la novena, una persona busca al P. Putigau y le ofrece una linda rosa, encarnada.
El 24 de diciembre del mismo año el Padre comenzó una segunda novena y pedía ahora, como señal una rosa blanca. En el cuarto día de la novena, una Hermana, enfermera del hospital, le trajo una linda rosa blanca diciendo:
– Aquí está una rosa que Santa Teresita envía a Vuestra Reverencia.
Sorprendido, preguntó el sacerdote:
– ¿De dónde viene esta rosa?
– Fui a la Capilla donde se encuentra adornada una bella imagen de Santa Teresita, y al aproximarme al altar de la Santita, cayó a mis pies esta rosa. Quise colocarla de nuevo en el jarrón, pero decidí traerla a Vuestra Reverencia.
Desde ese momento Putigau (que vio después cumplidas sus peticiones) difundió estas novenas a Santa Teresita.
LA NOVENA
Puede hacerse la novena de los 24 Glorias en cualquier día del mes, pero se prefiere hacer del 9 al 17 de cualquier mes, a fin de participar en la comunión de oraciones de los que la hacen.
Se rezan durante los nueve días 24 Gloria al Padre cada día, a la Santísima Trinidad, "en acción de gracias por los favores y gracias con que enriqueció el alma de Santa Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que ella vivió en la tierra", por ejemplo con esta oración:
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os agradezco todos los favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra sierva Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida Santita, concededme la gracia que tan ardientemente os pido, si fuere conforme a vuestra santísima voluntad y para salvación de mi alma. Amén.
Pedimos que el Señor llene de su gracia e ilumine con su luz al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia Universal.
Después se reza 24 veces:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Pueden añadirse a cada Gloria al Padre las Invocaciones, que en forma de letanía, ponemos a continuación:
1. Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Gloria al Padre etc.
2. Florecita de Jesús...
3. Hija predilecta de María...
4. Esposa fiel de Jesús...
5. Madre de innumerables almas...
6. Ejemplar de santidad...
7. Milagro de virtudes...
8. Prodigio de milagros...
9. Virgen prudente...
10. Heroína de la fe...
11. Ángel de Caridad...
12. Violeta de humildad...
13. Mística pasionaria...
14. Lirio purísimo del Carmelo...
15. Flor selecta de la Iglesia...
16. Rosa deshojada de amor...
17. Mártir de amor...
18. Encanto de cielos y tierra
19. Mensajera de la paz...
20. Patrona de las misiones...
21. Sembradora de rosas...
22. Maestra de Infancia Espiritual...
23. Abogada de los Sacerdotes...
24. Vos que pasáis el cielo haciendo bien sobre la tierra...
Puede hacerse la novena de los 24 Glorias en cualquier día del mes, pero se prefiere hacer del 9 al 17 de cualquier mes, a fin de participar en la comunión de oraciones de los que la hacen.
Se rezan durante los nueve días 24 Gloria al Padre cada día, a la Santísima Trinidad, "en acción de gracias por los favores y gracias con que enriqueció el alma de Santa Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que ella vivió en la tierra", por ejemplo con esta oración:
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os agradezco todos los favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra sierva Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida Santita, concededme la gracia que tan ardientemente os pido, si fuere conforme a vuestra santísima voluntad y para salvación de mi alma. Amén.
Pedimos que el Señor llene de su gracia e ilumine con su luz al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia Universal.
Después se reza 24 veces:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Pueden añadirse a cada Gloria al Padre las Invocaciones, que en forma de letanía, ponemos a continuación:
1. Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Gloria al Padre etc.
2. Florecita de Jesús...
3. Hija predilecta de María...
4. Esposa fiel de Jesús...
5. Madre de innumerables almas...
6. Ejemplar de santidad...
7. Milagro de virtudes...
8. Prodigio de milagros...
9. Virgen prudente...
10. Heroína de la fe...
11. Ángel de Caridad...
12. Violeta de humildad...
13. Mística pasionaria...
14. Lirio purísimo del Carmelo...
15. Flor selecta de la Iglesia...
16. Rosa deshojada de amor...
17. Mártir de amor...
18. Encanto de cielos y tierra
19. Mensajera de la paz...
20. Patrona de las misiones...
21. Sembradora de rosas...
22. Maestra de Infancia Espiritual...
23. Abogada de los Sacerdotes...
24. Vos que pasáis el cielo haciendo bien sobre la tierra...
BEATÍSIMO PADRE: ¡CORRESPONDEREMOS A VUESTRO AMOR!

BEATÍSIMO PADRE:
Embargados por la emoción que brota en nuestros corazones, fruto de nuestra condición de hijos de Dios, discípulos de Cristo y miembros de su Cuerpo Místico que es la Iglesia, elevamos públicamente nuestra acción de gracias al Señor por Vuestra Santidad.
Santo Padre, Vos sois el Sucesor de Pedro, el Vicario de Cristo, el Pastor de la Iglesia universal. Sois el “Dulcísimo Cristo en la tierra”. Por eso, guiados por la luz de la fe, os abrimos de par en par nuestros corazones y hacemos pública profesión de amor, de veneración y de obediencia filial hacia Vuestra Santidad. Así lo exige nuestra fe católica y nuestra firme confianza en las promesas de Nuestro Señor Jesucristo: “En verdad, en verdad os digo que quien recibe al que yo enviare, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a quien me ha enviado” (Jn 13, 20). Es el mismo Señor quien ha prometido a su Iglesia: “Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo” (Mc 28, 20).
Esta exigencia de nuestra fe católica, lejos de ser un yugo o una pesada carga, es exigencia dulcísima y reconfortante, pues nuestros corazones descansan confiados en la Providencia del Padre celestial que de todos cuida con amor, en la asistencia infalible del Espíritu Santo que es el alma de la Santa Iglesia, que la guía y que la conduce sabiamente por los mares de la intrincada historia humana, y en la gracia de Aquél que es Cabeza del Cuerpo Místico y Esposo de la misma Iglesia.
Damos gracias a Dios nuestro Señor por haber elegido a Vuestra Santidad, otorgándonos en Vuestra persona un padre en la fe que nos pastoreará en el Nombre de Cristo y nos guiará hasta las fuentes de agua viva que manan sin término del Corazón del Buen Pastor. Y os agradecemos Vuestro gesto de fe, de confianza y de amor, al aceptar tomar en Vuestras manos la tremenda responsabilidad del poder de las llaves.
¡No os va a faltar nunca la oración de Vuestros hijos en la fe!
¡Estad seguro de que la Iglesia entera ora por Pedro, ora por Vos!
¡Estad seguro que corresponderemos a Vuestra petición de orar los unos por los otros y de pedir al Señor que Os bendiga!
¡Estad confiado, Beatísimo Padre, en que la Madre de la Iglesia a la que habéis invocado y orado desde el primer instante de Vuestro Pontificado, velará en todo momento por Vos y os cobijará en su Corazón Inmaculado con el mismo amor con que lo hizo con su Divino Hijo!
¡Estad confiado, porque Vos sois el hijo predilecto de la Virgen Santísima, pues sois el Dulce Cristo en la tierra!
Acudimos también a vuestro Santo Patrono, el Pobrecillo de Asís, el Seráfico Francisco, para que con su intercesión ayude a que se cumplan los deseos de Vuestra Santidad respecto del camino que hoy iniciamos juntos los hijos de la Iglesia en esta nueva etapa: “Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros”. Pidiendo siempre los unos por los otros, rezando por todo el mundo, para que haya una gran hermandad.
Sí, que el Seráfico nos alcance para todos los hijos de la Iglesia y aún para cuantos viven alejados de Dios, la gracia de la humildad, la gracia de un corazón dispuesto verdaderamente hacia la conversión. Que nos alcance la gracia de que Dios sea realmente nuestro todo. Que cada uno de los miembros de la Iglesia nos sintamos como él invitados a poner lo mejor de nosotros mismos y así colaborando con la gracia de Dios que nunca ha de faltar, reparemos la Iglesia del Señor, que sea reparado el templo de Dios que somos cada uno de nosotros.
Sí, que la imagen de Cristo sea reparada en nuestras almas afeadas por el pecado.
Que la imagen de Dios sea reparada en cada pecador por medio de la conversión, pero también por medio del amor, de la acogida y del perdón fraternalmente ofrecidos.
Que la imagen de Dios sea reparada en cada uno y en todos los hijos de Dios que viven bajo la tiranía del Maligno, quien como homicida y enemigo del Cristo, no cesa en su nefasta y tenebrosa actividad de llenar el mundo de injusticias, violencia, envidias, calumnias, toda clase de odios y maldades.
¡Que la imagen de Dios sea reparada en todos los pobres de la tierra!
¡Que la imagen de Dios sea reconocida y respetada en cada vida humana desde el primer instante de su existencia hasta su ocaso natural!
¡Que el Pobrecillo de Asís nos alcance en esta hora, para la Iglesia y para el mundo entero, los dones de la Paz y el Bien!
Beatísimo Padre, ¡contad con la colaboración sincera y humilde de Vuestros hijos para reparar la Iglesia de Cristo conforme a los deseos de Nuestro Señor!
¡Contad con la oración, pero también con el dolor y con los sufrimientos de cada día humildemente ofrecidos por la causa de Cristo, por la causa de la Iglesia, por la causa de la extensión del reino de Dios, que es la causa del hombre que Dios ha venido a redimir y a salvar!
Cada uno de nosotros, Santidad, somos la oveja que Cristo pone en vuestras manos para que nos carguéis sobre vuestros hombros como el Buen Pastor.
¡Defended con fuerza y valentía el rebaño de Dios de la amenaza de los lobos!
¡Defended, Santo Padre, el rebaño del Señor como el Pobrecillo Francisco defendió la ciudad de Gubbio del lobo que sembraba el pánico y el terror!
¡Defendednos, Santo Padre, con las armas de la fe, con el gozo de la esperanza y con el bálsamo de la caridad!
¡Defendednos, pues Vos sois la roca visible contra la que habrá de estrellarse el Maligno con todos sus seguidores!
¡Vos sois la roca visible contra la que habrán de estrellarse todos los planes y maquinaciones de los hombres de corazón perverso que traman mal contra sus hermanos!
¡Defendednos y bendecidnos, Beatísimo Padre Francisco, con la gracia y el auxilio de Nuestro Señor, de su Madre Santísima y de la Iglesia triunfante!
¡Defendednos y bendecidnos, Dulcísimo Cristo en la tierra!
Que el Señor Os colme de Paz, de Gracia y de Bendición.
¡Paz y Bien!
P. Manuel María de Jesús
FRANCISCO

13 de marzo de 2013
Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam:
habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum
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