IMPLOREMOS LA PROTECCIÓN DEL CIELO SOBRE LA IGLESIA Y SOBRE PEDRO





Laudes Regiæ
La schola:                     L’assemblea:
Exaudi, Christe                Exaudi Christe
Ecclesiæ, sponsæ et corpori,
Lumine gentium resplendenti Christo:
ædificatio et consolatio Dei!
Christe, Fili Dei vivi,         Tu illam adiuva
Iesu, Fili David,                Tu illam adiuva
Christe, Fili Dei vivi,          Tu illam adiuva
Salvator Mundi,                Tu illam adiuva
Christe, Fili Dei vivi,          Tu illam adiuva
Exaudi, Christe Exaudi, Christe
Ecclesiæ, ovili et gregi
Dei agriculturæ et electæ vineæ:
fons aquæ et fructus Spiritus!
Sancta Maria,                          Tu illam adiuva
Sancte Ioseph,                         Tu illam adiuva
Sancte Ioannes Baptista,            Tu illam adiuva
Exaudi, Christe                         Exaudi, Christe
Benedicto
Romano Episcopo Successori Petri
Gregis Christi unitatem exprimenti:
robur et concordia Spiritus!
Sancte Petre,                 Tu illum adiuva
Sancte Paule,                 Tu illum adiuva
Sancte Andrea,               Tu illum adiuva
Sancte Ioannes,              Tu illum adiuva
Sancte Iacobe,               Tu illum adiuva
Sancte Thoma,               Tu illum adiuva
Sancte Philippe,              Tu illum adiuva
Sancte Iacobe,                Tu illum adiuva
Sancte Bartholomæe,       Tu illum adiuva
Sancte Matthæe,             Tu illum adiuva
Sancte Simon,                Tu illum adiuva
Sancte Thaddæe,            Tu illum adiuva
Sancte Matthia,              Tu illum adiuva
Sancte Luca,                  Tu illum adiuva
Sancte Marce,                Tu illum adiuva
Sancte Barnaba,              Tu illum adiuva
Sancta Maria Magdalena,  Tu illum adiuva
Sancte Line,                    Tu illum adiuva
Sancte Clete,                   Tu illum adiuva
Sancte Clemens,              Tu illum adiuva
Sancte Evariste,               Tu illum adiuva
Sancte Alexander (Prime),Tu illum adiuva
Sancte Xyste (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Telesphore,           Tu illum adiuva
Sancte Hygine,                 Tu illum adiuva
Sancte Pie (Prime),           Tu illum adiuva
Sancte Anicete,                 Tu illum adiuva
Sancte Soter,                    Tu illum adiuva
Sancte Eleutheri,               Tu illum adiuva
Sancte Victor (Prime),       Tu illum adiuva
Sancte Zephyrine,              Tu illum adiuva
Sancte Calliste (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Urbane (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Pontiane,                Tu illum adiuva
Sancte Anthere,                 Tu illum adiuva
Sancte Fabiane,                 Tu illum adiuva
Sancte Corneli,                  Tu illum adiuva
Sancte Luci (Prime),          Tu illum adiuva
Sancte Stephane (Prime),    Tu illum adiuva
Sancte Xyste (Secunde),     Tu illum adiuva
Sancte Damase (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Leo Magne,             Tu illum adiuva
Sancte Gregori Magne,        Tu illum adiuva
Sancte Leo (None)              Tu illum adiuva
Sancte Stephane,                Tu illum adiuva
Sancte Ignati (Antiochene),  Tu illum adiuva
Sancte Laurenti,                  Tu illum adiuva
Sancte Cypriane,                 Tu illum adiuva
Sancta Agnes,                     Tu illum adiuva
Sancta Cæcilia,                    Tu illum adiuva
Sancte Ambrosi,                  Tu illum adiuva
Sancte Augustine,                Tu illum adiuva
Sancte Athanasi,                  Tu illum adiuva
Sancte Basili,                       Tu illum adiuva
Sancte Gregori (Nazianzene),          Tu illum adiuva
Sancte Ioannes Chrysostome,         Tu illum adiuva
Sancte Benedicte,                          Tu illum adiuva

OREMOS POR EL PARA

Oración a la Virgen por el Papa

Inmaculado Corazón de María, que amas con amor solícito a todos tus hijos,cuida con particular amor de Madre al Vicario de Cristo en la tierra,a nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI.,para que, en sus desvelos por la Iglesia y el hombre, sienta siempre el apoyo y la oración de los hijos de la Iglesia.

Regálale con la alegría cotidiana que brota del amor, protégelo contra las insidias de quienes no aman a Dios, contra las incomprensiones de quienes no le aman lo suficiente.

Ofrécele tu ternura de Madre para que no se sienta solo en la tarea de regir la Iglesia.
Muéstrate como Madre amorosísima para él que es el "Dulce Cristo en la tierra" y ofrécele siempre tu consuelo.

Ilumina su mente.
No dejes que el enemigo lo derrote.
Dale tu fuerza.
Que no deje el gobierno de la Iglesia de tu Hijo.
Dale fortaleza.

Así sea.

ENAMORADOS DE DIOS


Lo más hermoso de esta vida de destierro es enamorarse de Dios, nuestro buen Dios, nuestro Creador, Salvador y Santificador. Nuestro Dios con Corazón tierno que llora cuando tú lloras igual que el amigo íntimo, igual que la madre buena.

Enamorarse de Dios trae la consecuencia de una alegría constante en el alma, donde todos los días hace sol y se goza de una temperatura agradable en lo más hondo del ser.

Enamorarse de Dios es el principio del enamoramiento de la creación y de las criaturas, reflejo de su hermosura infinita, donde se ve brillar a Dios en la bondad de las personas, en su bien hacer, en el buen querer, en la belleza, la ternura y el cariño, la dulzura y la fortaleza.

El verdadero enamoramiento de la criatura por Dios comienza en el alma. Primero el alma se encuentra con Dios en lo más profundo, muy dentro, en el centro de la propia persona; entonces la luz de Dios va inundando poco a poco a esa alma, va creciendo la gracia en ella a través de los Sacramentos, va creciendo el trato con Él a través de la oración. A la vez, el espíritu lo refiere todo a Él, practica las virtudes, comienza a gustar lo bueno y lo bello y luego el cuerpo se rinde a Dios por entero y se entrega a Él, de manera que se pone al servicio del prójimo en las obras de misericordia. En este momento es cuando se manifiesta el brillo de Dios, que fue creciendo desde dentro y que ahora sale hacia fuera en esa persona enamorada que busca la gloria del amado en todo.

Dios le sale por los poros, en la mirada está Él, mira como mira Él, está poseída por Dios. Él está en esa alma y sale hacia fuera de manera que contagia a quien la ve. Es el alma que tiene raíz, es el campo que recibió la semilla, enraizó en el centro del alma porque la tierra era buena, y ahora germina hacia fuera y brota y crece y produce los frutos buenos y abundantes del Espíritu.

Cuando la semilla cae entre espinos o en la piedra es como si cayera en la superficie del espíritu o del cuerpo, es la palabra que suena muy bonita, regala los oídos y gusta oírla, pero no brota en frutos buenos, porque no llegó al alma.

El alma enamorada de Dios está poseída por Él de tal manera que tiene como obsesión por agradarle, por alegrarle, por reparar ese Corazón que no recibe más que ingratitudes, y todo esto lo lleva a la práctica en el prójimo, de ahí vienen esas personas que no piensan en otra cosa más que en alegrar a los demás; en hacer agradable, a quienes le rodean, este paso por la vida; en hacer que otros se enamoren de Dios y poder así reparar su Corazón, amándole y acercándole almas para que le amen.

Amar a Dios de esta manera vale más que todos los holocaustos y sacrificios.

El alma poseída por Dios, enamorada de Dios, es un sol que tiene la hoguera de su fuego en el centro del alma, en Dios mismo, y que ilumina y da calor a los que tiene a su lado. Es imposible vivir junto a un alma enamorada de Dios y no darse cuenta.

Hoy doy gracias a Dios por haber puesto almas así en el camino de mi vida.

Madre Ana Mª de la Santa Faz

FELIZ NAVIDAD


Feliz Navidad a los hombres de buena voluntad, Feliz Navidad a las almas generosas que aman a Dios sobre todas las cosas. 

Sí, Feliz Navidad a las almas de mirada limpia que gozan con las cosas buenas que nuestro Padre Dios regala todos los días. 
FELIZ NAVIDAD.

Alegraos los que esperáis la llegada de Dios, porque vendrá una noche y llenará de luz vuestras tinieblas; alegraos los que buscáis a Dios, porque lo encontraréis, recostado entre pajas y mirándoos, esperando vuestra visita en las cosas pequeñas de cada día; alegraos los que llamáis a Dios Padre, porque se abrirá la puerta de su Corazón y os invitará a entrar y a sentaros con Él a la mesa; alegraos los que habéis pedido la gracia de la conversión de vuestro corazón a Dios, porque se enternecerá vuestra mirada ante un Niño tan pequeño y tan grande.

Alabad a Dios, pues no hay mayor empresa ni de mayor importancia que esta. Alabemos a nuestro Dios Creador, que nos regaló la existencia; alabemos a nuestro Padre,  que nos regaló a Jesús; alabemos a nuestro Redentor, que nos abrió la puerta de la Vida; alabemos a nuestro Santificador que nos hace dignos de Dios.

Glorifiquemos a Dios, porque es lo único que tiene sentido en la vida y que le da sentido a la vida. 
Alabar, glorificar, amar, servir a Dios: eso es lo importante de verdad, lo demás son adornos y hasta estorbos para vivir una verdadera Navidad; los estómagos llenos, las mesas desbordadas, los regalos en abundancia sólo son estorbos muy molestos que apartan la mente y el corazón de Dios. Las televisiones hasta las tantas de la madrugada, las discotecas, el ruido de la calle, son luces de ficción que apartan la mirada de la realidad: estamos de fiesta porque nace Dios, porque se hace hombre, hermano nuestro, hijo de una joven virgen, la más hermosa...

 Dios llora en el pesebre no porque las pajas piquen su piel fina de recién nacido sino porque a lo largo de la historia muchos hombres y mujeres, jóvenes, niños y mayores, vivirán la navidad con su corazón entregado al mundo, al ruido de los altavoces que no dejan oír su tierna voz, al destello de las luces de neón que no dejan ver la hermosa noche estrellada de navidad.
Dios llora porque en el pesebre de muchos corazones hay pajas que le pinchan, porque los corazones no están preparados para tenerlo dentro, llora mi Dios porque viene a sanar corazones, y hay corazones que no quieren ser sanados.
 Prepararemos un corazón tierno para nuestro Dios

¡Abramos nuestro corazón para que entre Dios!

Como un niño a quien su madre consuela

Dios Nuestro Señor es el verdadero y único consolador de la humanidad. 
No hay consuelo si no en Él y esto sucede porque no hay Verdad si no en Él. Fuimos creados en la Verdad y amados en la Verdad por nuestro Dios, que es Amor Eterno y sólo Él puede saciar nuestra hambre de felicidad verdadera  por completo.
Donde Él no está, reina la mentira. Y esta mentira sólo puede sembrar engaños  y desengaños en las almas y en los corazones. ¿Quién podrá darnos entonces verdad alguna que sacie de consuelos nuestro pobre corazón? nadie sino quien fue su creador y le dio el primer latido de vida. La Palabra misma es quien llena nuestra alma abierta a la sed de consuelo verdadero. 
¿Qué criatura habrá que colme estas esperanzas? Nadie. No es posible que lo temporal sacie el hambre de eternidad.



Es imposible sobrellevar la tristeza si el autor de la Vida, esto es la Verdad, no nos sostiene con su brazo todopoderoso. Sólo la Verdad nos hace libres completamente, libres de desconsuelos y tristezas, libres de opresiones injustas. Es sólo la Palabra hecha carne quien pone cada cosa en su sitio, quien dice verdad y quien nos muestra la verdad, porque Ella es la Verdad. 

Es por esto que la Verdad nos hace libres, porque tiene la capacidad de llenar el fondo de nuestra alma y ser consuelo cierto y eficaz. Tiene capacidad ilimitada de consuelo, por su esencia misma de certidumbre y veracidad única y auténtica.

Como un niño a quien su madre consuela. 
La capacidad de consuelo de una madre viene dada por la vinculación que la criatura que llevó en su seno durante largo tiempo, tuvo con ella. No hay nadie a quien más fuertemente hayamos estado vinculados. La prolongada gestación en el vientre materno crea lazos afectivos únicos. 
La madre fue creada por Dios y está hecha por Él para arropar, proteger, cuidar, defender, en definitiva está hecha para amar y para dar la vida por aquellos a quienes ama. 
¿A quién acudirá la criatura si no a su madre? ¿En quién buscará consuelo si no en ella? Ella es el origen de la propia vida, es el principio de la materia a partir de la cual se forma la persona, es la cuna de la vida. La madre verdadera ese ese "lugar" seguro, es ese "hogar" donde sabemos que nada ni nadie puede hacernos daño. Es la única criatura que se adelanta a consolar al hijo antes de que el hijo sienta la necesidad del consuelo.

Así os consolaré yo.
Así es el consuelo de Dios.
Así es su mano materna.
Así: adelantándose a la tristeza, saliendo al paso de las dificultades, apartando los obstáculos antes de que lleguen, arropándonos antes de sufrir el desconsuelo, protegiéndonos cuando somos atacados, cuidando y velando nuestro sueño, defendiendo nuestra vida con su propia vida. 
Así: Amándonos.

Y en Jerusalén seréis consolados.
En María Santísima somos amados.
En Jesús somos defendidos.
En la Iglesia única y verdadera somos cuidados.
En los Hermanos somos protegidos.
En el Espíritu Santo somos arropados. 
En esta Jerusalén de la tierra, adelanto de la de cielo, somos consolados.

El alma, hogar de Dios.


Jesús, Dios verdadero y hombre verdadero, con aquel gesto tan fuerte en el que expulsa a los mercaderes del Templo de Jerusalén nos enseña cómo se debe tratar a los enemigos del alma cuando entran tomando posesión de ella. En todo el Evangelio no encontramos a Jesús más enojado que aquí donde se desata su santa ira. Debemos imitar al Maestro en este aspecto defendiendo nuestra alma con la misma fortaleza que Él defiende el Templo de su Padre.
El misterio de la inhabitación de Dios en el alma es uno de los aspectos más preciosos de la doctrina cristiana.


Toda alma que está en gracia de Dios es custodia de la Divinidad. Y Él es custodiado en las almas con infinidad de matices. De la misma manera que en los templos hay diversidad de estilos de arte, diferentes tamaños (capillas, parroquias, basílicas, catedrales...), diferentes maneras de adornar los altares para el culto, así las almas son diferentes en su interior, hay almas muy pequeñas, hay almas muy elevadas, hay almas pobres, hay almas muy pequeñas y las hay muy grandes, gigantes en la vida del espíritu. 
Cuando la persona es consciente de ser templo, custodia, casa de Dios, lugar de oración; cuidará su alma más delicadamente, recibirá los Sacramentos con más frecuencia, practicará las virtudes con más responsabilidad y con ansia de aumentar la gracia para que este espacio sea cada vez del mayor agrado de Dios por su limpieza y su ornato. 


Vivir conscientes de que somos templos de Dios hará que cuidemos también nuestro porte exterior, nuestra presencia ante nosotros y ante los demás. Lo mismo que cuidamos nuestras iglesias y queremos que estén lo más arregladas y decentes posible porque son la casa de Dios, de igual manera hay que cuidar el templo del cuerpo. 
El cuerpo es el cascarón del alma, si nos damos cuenta de que hay que cuidar la iglesia porque allí está Dios, lo mismo para el alma: allí está Dios. El alma igual que el Sagrario, es el lugar de la presencia de Dios. Cuando nos acercamos a comulgar trataremos al alma igual que se trata al Sagrario de la Iglesia: la perfumamos con el incienso de la vida ofrecida a Dios y la cubrimos con el velo de la humildad que esconde el brillo de las virtudes para Dios sólo.


Para que este Sagrario del alma no sea profanado no debemos dejar que el ruido del mundo entre en nuestro espíritu. Hagamos lo que sucede en la iglesia: mientras se trabaja fuera, en el mundo, miles de ángeles adoran a Dios arrodillados ante el Sagrario, en un gran silencio. Pidamos a nuestro Ángel Custodio que permanezca adorando a la Trinidad presente en nuestra alma y busquemos algún momento de silencio en medio de las ocupaciones diarias para “entrar en nuestro cuarto, cerrar la puerta y orar a nuestro Padre en lo secreto”. 


Finalmente para poder hacer de nuestra persona un verdadero Templo del agrado de la Trinidad no hay mejor maestra que la Virgen Santísima, la mujer a la que confió Dios Padre el cuidado del Hijo. En el centro del corazón de Jesús, en cuanto hombre, estaba Dios; la divinidad era la dueña de su alma. Jesús, el nazareno, el hijo de María, no vivió más que para Dios igual que su Madre y San José. 
En cuanto hombre fue adornado con todas las virtudes y en cuanto hombre colaboró en el crecimiento de estas; su Madre y Maestra, la Virgen María, le enseñó a cultivar esta alma de verdadero hombre que era templo precioso de verdadero Dios. El alma de Jesús fue el Templo más excelso que pudo existir y que existirá jamás: “en Él habitaba la plenitud de la divinidad”.
El mejor guardián al que podemos encomendar la custodia de la propia alma es Jesucristo precisamente porque el celo por la casa de Dios le devora. 


Roguemos a Jesús, María y José, guardianes y maestros de nuestras almas, que nos alcancen la gracia de comprender la grandeza de estas realidades y vivirlas de manera coherente.

MES DE MAYO A LA VIRGEN


Día 1 María fue predestinada para ser Madre de Dios. 
Yo he sido creado para salvar mi alma. 
Pensaré hoy un minuto: ¿me salvaré con la vida que actualmente llevo?

Día 2 María fue Inmaculada
Yo estoy lleno de malas inclinaciones.
¿procuro resistir a ellas? ¿soy víctima de alguna pasión?

Día 3 María fue llena de gracia.
¿Estoy yo en gracia de Dios?
¿hay en mi conciencia algún pecado que me cause remordimiento?

Día 4 María fue nuestra Corredentora.
Yo soy cristiano,
pero, ¿corresponden mis obras a la dignidad de cristiano y redimido por Jesús y María?

Día 5 María fue santa y santísima.
Yo soy un pobre pecador, aunque esta afirmación repugne a mi amor propio.
Lo reconozco y me humillo ante Dios.

Día 6 María hace las paces entre Dios ofendido y el hombre pecador.
Debo ser agradecido por ello.
Si hoy muriese, ¿sería Jesús mi Hermano o mi Juez?

Día 7 María nos ama, porque sabe que nos ama Dios.
Muchas veces digo que amo a María.
Pero si la amo, ¿porqué peco?

Día 8 María es Madre de Dios.
Esta dignidad, casi infinita, la coloca por encima de todos los Ángeles y Santos. Grande es por tanto su poder.
¿La invoco y la venero debidamente?

Día 9 María es Madre nuestra
Así lo quiso Jesús al expirar en la cruz. Ella nos ama como a hijos suyos.
¿Soy yo digno de tal Madre?

Día 10 María es modelo de toda virtud
¿Pueden los demás edificarse con mis buenos ejemplos?. Si no la imito, ¿cómo puedo decir que la amo?

Día 11 María era piadosa y devota
¿cumplo yo mis prácticas cristianas? ¿las dejo por respetos humanos o por motivos vanos?

Día 12 María era amable y respetuosa con todos
¿Cómo me porto con los de mi familia? ¿me hago repulsivo con mi mal genio reprimido?

Día 13 María era digna de toda veneración.
¿Procuro yo hacerme respetar con el cumplimiento exacto de mis deberes familiares y sociales?

Día 14 María, como su divino Hijo, hacía bien a todos.
Era la gran Bienhechora.
¿Procuro hacer bien a los demás? ¿doy limosna a los necesitados?


Día 15 María es la Reina de cielos y tierra,
porque es Madre de Dios. Inmenso es su poder. Yo también, con su auxilio seré poderoso para vencer las tentaciones, por fuertes que éstas sean.

Día 16 María es nuestra abogada. 
Ella intercede por nosotros. ¿quién no confiará en Ella? ¿qué podemos temer con tal intercesora?. Acudamos a Ella confiadamente.

Día 17 María es misericordiosa.
Se compadece de nuestras miserias; y tanto más se compadece cuando mayores son las miserias de los que la invocan.

Día 18 María es refugio de pecadores. 
¿quién más miserable que el que está en pecado? ¿quién más digno de compasión que el que está en peligro cierto de caer en el infierno?

Día 19 María era humilde.
Con su ejemplo nos enseña a reprimir los ímpetus de nuestro orgullo. ¿Eres de aquellos que se hacen antipáticos por su soberbia?

Día 20 María era casta y pura.
Su vida contrasta radicalmente con la depravación de costumbres de nuestros días. ¿Te afea alguna salpicadura de vicio impuro?

Día 21 María era pobre,
a pesar de ser descendiente de reyes. ¿Tienes apegado el corazón al dinero? ¡cuántos imitan a Judas por un puñado de oro que tendrán que dejar un día!

Día 22 María guardó fidelidad 
a Dios y a los hombres. Guarda tú perfecta fidelidad en tu estado, en tu profesión y oficio. Que la conciencia no tenga que reprocharte nada.

Día 23 María era pacífica. 
Hay caracteres que ni tienen paz consigo mismos ni la dejan tener a otros. ¡Qué poco imitan esos tales la paz y la tranquilidad que reinaba en la casa de Nazaret!

Día 24 María era modesta,
y todos cuantos la miraban se sentían mejorados en su espíritu. La falta de modestia sólo puede agradar a los seres moralmente degenerados.

Día 25 María padeció mucho.
Ella sí que sabe lo que es padecer. Y te enseña también a saber sufrir las penas de esta vida con resignación y paciencia.

Día 26 María es nuestra defensa
contra todos los ataques de nuestros enemigos espirituales, contra todos los incentivos del mundo, contra toda tentación.

Día 27 María es estrella del mar
porque nos guía en nuestras dudas y peligros. ¡Dichoso quien pone su salvación en manos de María!

Día 28 María es ciudad de refugio, 
a quien podemos acudir para librarnos de la justa indignación de Dios a causa de los pecados cometidos. Encomendémonos a Ella.

Día 29 María será nuestra consoladora
en la hora de nuestra última agonía y no dejará perecer a ninguno de sus devotos. ¡Qué confianza ha de inspirarnos Ella!

Día 30 María es la puerta del Cielo.
Por Ella entraremos en la posesión de nuestra eterna felicidad. ¡qué seguridad es entrar en el Cielo acompañados de María!

Día 31 María es Medianera de todas las gracias. 
Dios pudo concedernos sus gracias sin María; pero ha determinado no concederlas sino por su intercesión. Pidámoslo todo por Ella.

Texto tomado  de Misal Regina